viernes, 10 de junio de 2011

EL INDEC



 De un programa televisivo donde concurrió el Ministro Aníbal Fernández, voy a hacer un pequeño comentario, sin querer cuestionar ni criticar la actuación del periodista y conductor, porque reconozco que es muy difícil sobre la marcha, dialogar y replicar a un profesional del sofisma y desde luego es más fácil analizar los dichospor el Ministro después de terminada la entrevista.
 
Del tema que habló fue, que el IDEC tenía 800 ítems “Secretos“ para medir la inflación y que sacaron 400 por absurdos, entre ellos destacó la castración de gatas, el
periodista sonriente y de buena manera le comento que le parecían raro los ítems que el Ministro enumeraba, haciéndose el ofendido le replico que siendo Ministro le era imposible ¿mentir?
 Le diría al Ministro Aníbal Fernández que el cargo de Ministro no viene por decreto con una“Pócima”, que al beberla,  todo lo que dice un “Ministro" tiene ser verdad, si fuera así hubieran creado por decreto los “Ministros" perfectos. (Lo que está muy lejos de la realidad)
 Primero le diría que sí de los 800 ítems que tenía el INDEC sacaron 400 que
  según el Ministro eran absurdos, quisiera saber quién garantiza que los 400 que dejaron ¿no son tan absurdos como los 400 que sacaron?
 Con respecto a que los ítems con que se mide la inflación tienen que ser
 “secretos”, le voy a dar al Ministro una “primicia”, el INDEC no puede ser confiable porque el resultado que arroja es imposible de comprobar, siendo “secreto”, un elemento que deberíamos tener para verifica el resultado.
Parece que lo que dice el Ministro es de ciencia ficción, pero para un político Argentino le es muy fácil pasar de lo real a lo irreal o viceversa.
 No hay duda que estamos involucionando hacia el oscurantismo.
 Solo un 
sofista profesional puede defender lo indefendible y desde luego si lo dejan hablar nos va a inducir que con un billete de 100 pesos compramos hoy en día, mucho mas que hace un año, con otro billete de 100 pesos.
                                              
                                                                               Alfredo L. Hernando.