lunes, 17 de septiembre de 2012

Vanidad y caprichos.


Vanidades y caprichos.
Buscando resumir en pocas palabras, el porqué se habían sumado a las marchas de protestas una gran mayoría de los que habían votado a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, llegue a la conclusión de que muchos se arrepintieron de haberle dado la oportunidad de que los gobierne, alguien que solo tiene mucha vanidad y muchos caprichos y al ver que cometieron un tremendo error lo quieren enmendar, sumándose a las marchas.
 De lo que dijo, que “Le” deberíamos tener un poquito de miedo, abría que tomarlo muy en cuenta, porque nada es  más trágico que descubrir en los dichos de nuestros gobernantes, actitudes que intuimos nos llevaran fatalmente a lo inevitable, (Hacia un nuevo fracaso), con consecuencias que hoy son imposibles evaluar, pero como ya nos dio un adelanto, vislumbramos que van a ser desastrosas.
Para alguien que se llama “A sí misma” una ¿Estadista?, estas dos  características, la “Vanidad y los caprichos) son descalificartes y son esas características de la Presidenta las que no le permitirán nunca gobernar éticamente, debido que la “Vanidad y los caprichos”, obnubilan el razonamiento y justifican cualquier proceder.
 En aras de de lograr sus objetivos, arrebañó en su entorno palaciego una corte, que sin razonar ni objetarle nada, afirman sus dichos, con sutiles inclinaciones de cabezas, y que ya tienen las palmas rojas de tanto aplaudirla, cuando recita sus monólogos, detrás del atril.
                            Alfredo Hernando.   

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